Originales
ADRENAL INCIDENTALOMAS: CLINICAL EXPERIENCE IN THE HOSPITALS OF CASTILLA- LA MANCHA (SPAIN)
Objective: The management of incidentally discovered adrenal masses (incidentalomas) remains controversial. Our objective was to describe the demographic and clinical characteristics of a series of patients with adrenal incidentalomas attended in several hospitals of Castilla-La Mancha, and their diagnostic and therapeutic management. Material and methods: Data were obtained by reviewing the patients’ medical charts.
Results: A total of 270 patients were included (28.1% from Toledo, 25.9% from Albacete, 24.1% from Ciudad Real, 15.9% from Cuenca and 5.9% from Guadalajara). The mean age was 60.3 ± 12 and 53.3% were women. Overweight or obesity were found in 80.6%, hypertension in 55.8%, diabetes mellitus in 25.6%, impaired fasting glucose or impaired glucose tolerance in 15.6%, osteopenia in 31.5% and osteoporosis in 20.4%. These percentages were similar in patients with subclinical Cushing’s syndrome. Diameter was less than 3 cm in 66% of the tumors, and more than 4 cm in 14.3%. Eighty-five percent of the tumors were detected by computed tomography. After a median follow-up of 28.8 months, 6% of non- functioning adenomas progressed to subclinical Cushing’s syndrome, tumoral enlargement of more than 1 cm was found in 9.4% and a contralateral mass developed in 8.9%. Surgical adrenalectomy was performed in 14.4% of the patients. Conclusions: Our study confirms the favorable outcome in most patients with adrenal incidentalomas and contributes to a better understanding of this clinical entity.
Key words: Adrenal incidentalomas. Primary aldosteronism. Subclinical Cushing syndrome. Pheochromocytoma.
Incidentalomas suprarrenales: experiencia clínica en los hospitales de Castilla-La Mancha
CRISTINA LAMASª, MERCEDES PALMAb, DAVID MARTÍN”, VISITACIÓN ÁLVAREZ DE FRUTOSª, MARÍA LÓPEZe Y AMPARO MARCOe
aSección de Endocrinología y Nutrición. Complejo Hospitalario Universitario de Albacete. Albacete. España.
bSección de Endocrinología y Nutrición. Hospital General de Ciudad Real. Ciudad Real. España.
“Sección de Endocrinología y Nutrición. Hospital Virgen de La Luz. Cuenca. España.
dUnidad de Endocrinología y Nutrición. Hospital Universitario de Guadalajara. Guadalajara. España.
e Sección de Endocrinología y Nutrición. Hospital Virgen de la Salud. Toledo. España.
Objetivo: El manejo de las masas suprarrenales descubiertas de manera incidental (incidentalomas) sigue siendo controvertido. El objetivo de este trabajo es describir las características demográficas y clínicas, así como el manejo diagnóstico-terapéutico, de una serie de pacientes con incidentalomas suprarrenales atendidos en los principales hospitales de Castilla-La Mancha.
Material y métodos: Los datos se recogieron mediante revisión de historias clínicas.
Resultados: Se revisaron las historias clínicas de 270 pacientes (el 28,1% de Toledo, el 25,9% de Albacete, el 24,1% de Ciudad Real, el 15,9% de Cuenca y el 5,9% de Guadalajara), con media de edad de 60,3 ± 12 años y de los que el 53,3% eran mujeres. El 80,6% presentaba sobrepeso u obesidad; el 55,8%, hipertensión arterial; el 25,6%, diabetes mellitus; el 15,6%, alteración de la glucemia en ayunas o intolerancia hidrocarbonada; el 31,5%, osteopenia, y el 20,4%, osteoporosis; estos porcentajes son similares en los pacientes con síndrome de Cushing subclínico. El 66% de los tumores medían menos de 3 cm y el 14,3% más de 4 cm. El 85% fueron detectados por tomografía computarizada. Tras una mediana de seguimiento de 28,8 meses el 6% de los adenomas no funcionantes evolucionaron a un síndrome de Cushing subclínico, en un 9,4% de los casos el diámetro de la masa aumentó más de 1 cm y en un 8,9% apareció una masa contralateral. El 14,4% de los pacientes se sometieron a suprarrenalectomía quirúrgica.
Conclusiones: Nuestro estudio confirma la evolución favorable de la mayoría de los pacientes con incidentalomas suprarrenales y contribuye a un mejor conocimiento de esta entidad clínica.
Palabras clave: Incidentalomas suprarrenales. Hiperaldosteronismo primario. Síndrome de Cushing subclínico. Feocromocitoma.
Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.
Correspondencia: Dra. C. Lamas.
Correo electrónico: clamaso@sescam.jccm.es
Manuscrito recibido el 18-7-2009 y aceptado para su publicación el 18-9-2009.
INTRODUCCIÓN
Un incidentaloma suprarrenal es una masa suprarre- nal descubierta de forma inesperada en una prueba de imagen realizada por un motivo distinto de la sospecha de afección suprarrenal. En los últimos años se ha con- vertido en un motivo de consulta frecuente, al haberse generalizado el uso de pruebas de imagen de gran re- solución, que permiten incluso identificar lesiones de menos de 1 cm de diámetro. Su incidencia en series de autopsias oscila entre el 1,4 y el 8,7%, y las series ra- diológicas más modernas, con imágenes de alta resolu- ción, encuentran porcentajes similares1-4. La evaluación de los pacientes se debe centrar en descartar las lesio- nes con hiperproducción hormonal y/o malignas, poco frecuentes y susceptibles de tratamiento quirúrgico, y distinguirlas de la mayoría de las masas benignas no productoras, pero no hay acuerdo unánime sobre cuál es el protocolo diagnóstico más adecuado ni la mejor estrategia de seguimiento para los casos no operados. Además, un 5-20% de los pacientes presentan altera- ciones hormonales que indican cierta autonomía en la secreción de glucocorticoides, sin llegar a desarrollar un síndrome de Cushing clásico (síndrome de Cushing subclínico): las posibles implicaciones para la salud de los pacientes que presentan estas alteraciones siguen siendo controvertidas3-9.
El objetivo de este trabajo fue describir las caracte- rísticas demográficas y clínicas de una serie de pacien- tes con incidentalomas suprarrenales atendidos en las consultas de endocrinología de los principales hospita- les de Castilla-La Mancha, así como analizar retros- pectivamente las estrategias de diagnóstico y trata- miento aplicadas.
MATERIAL Y MÉTODOS
Este trabajo es el resultado de la puesta en común de la experiencia asistencial en incidentalomas suprarrenales de las secciones de endocrinología de los principales hospitales de Castilla-La Mancha, que tuvo lugar durante las VII Jorna- das de la Sociedad Castellano Manchega de Endocrinología Nutrición y Diabetes (SCAMEND), celebradas en Cuenca en octubre de 2008.
La recogida de los datos se realizó durante los 12 meses anteriores mediante un análisis retrospectivo de las historias clínicas de pacientes con incidentaloma suprarrenal atendidos en consultas externas en cada centro, utilizando una misma base de datos. Aunque la definición del incidentaloma excluye para algunos autores las masas adrenales encontradas durante el estudio de extensión o el seguimiento de una neoplasia, de- cidimos incluir a los pacientes que se encontraban en este su- puesto (el 15% de la serie) si se había descartado razonable- mente la posibilidad de metástasis adrenales teniendo en cuenta las características radiológicas, la presentación clínica, las determinaciones hormonales y la evolución tras un periodo mínimo de 6 meses, ya que fueron seguidos en las consultas de endocrinología como el resto de los incidentalomas.
Las variables recogidas de las historias clínicas fueron: hospital de procedencia, sexo, edad al diagnóstico, fecha del
diagnóstico, tiempo de seguimiento, antecedentes de proceso tumoral, índice de masa corporal (IMC) inicial y al final del seguimiento, presencia inicial y final de alteraciones del me- tabolismo hidrocarbonado, hipertensión arterial (HTA) y os- teopenia/osteoporosis, determinaciones en sangre de potasio, aldosterona, actividad de renina plasmática (ARP), cortisol matutino y vespertino, corticotropina (ACTH) y cortisol sé- rico tras 1 mg de dexametasona la noche previa, determina- ciones en orina de 24 h de cortisol libre, catecolaminas, me- tanefrinas y ácido vanilmandélico, técnica radiológica en la que se detectó el incidentaloma y técnica utilizada para ca- racterizar la masa, diámetro máximo inicial y final, localiza- ción, diagnóstico radiológico (compatible con adenoma, no compatible con adenoma, mielolipoma, quiste y otros), rea- lización de punción aspirativa con aguja fina (PAAF), reali- zación de gammagrafía con metayodobencilguanidina o con yodocolesterol, diagnóstico inicial a criterio del endocrinó- logo responsable, diagnóstico al final del seguimiento y tra- tamiento (seguimiento, tratamiento médico o tratamiento quirúrgico).
El sobrepeso y la obesidad se definieron mediante el IMC en: normopeso si IMC < 25, sobrepeso si IMC 25-29,9, obe- sidad si IMC ≥ 30 y obesidad mórbida si IMC ≥ 40. Se consideró HTA valores de presión arterial > 140/90 mmHg en pruebas repetidas o el uso habitual de fármacos antihiper- tensivos, e HTA de difícil control los casos con cifras > 140/90 mmHg pese al uso de 3 o más antihipertensivos a dosis plenas. Las alteraciones del metabolismo de los hidra- tos de carbono se definieron siguiendo los criterios recomen- dados por la American Diabetes Association (ADA)10. De forma arbitraria, se catalogó con diabetes de difícil control a los pacientes con cifras de glucohemoglobina (HbAlc)> 8% tras al menos tres visitas y pese a recibir tratamiento con insulina (con o sin antidiabéticos orales) durante al menos 3 meses. El cribado del hiperaldosteronismo primario se reali- zó mediante el cociente aldosterona/ARP, que se consideró anormal cuando fue > 20. El diagnóstico de síndrome de Cushing subclínico se estableció cuando se encontraron dos o más de las siguientes alteraciones: cortisol plasmático
1,8 µg/dl tras la administración nocturna de 1 mg de dexa- metasona, pérdida del ritmo circadiano en la secreción de cortisol (cortisol vespertino > 7,5 µg/dl)11, cortisol libre uri- nario superior al límite de normalidad, o ACTH < 10 pg/ ml12,13. Las determinaciones analíticas se realizaron en los laboratorios de cada centro, propios o concertados, siguien- do la práctica clínica habitual de cada uno de ellos. En la mayoría de los casos los métodos analíticos utilizados fue- ron: quimioluminiscencia para la determinación de cortisol sérico, quimiluminiscencia o radioinmunoanálisis (RIA), ambos con extracción previa, para la determinación de corti- sol urinario, quimioluminiscencia o RIA para la determina- ción de ACTH, RIA para la determinación de aldosterona sérica y ARP y cromatografía líquida de alta resolución (HPLC) para la determinación en orina de catecolaminas, metanefrinas y ácido vanilmandélico. La densidad mineral ósea de la columna lumbar y/o de la cadera fue evaluada mediante absorciometría dual de rayos X (DXA). Cuando el T-score en cualquier localización fue menor de -1, se diag- nosticó osteopenia, y cuando fue menor de -2,5, osteopo- rosis.
El análisis estadístico del conjunto de los datos se llevó a cabo con el programa SPSS 11.0 para Windows. Las varia- bles cualitativas se expresaron en porcentajes y las variables cuantitativas, mediante la media y la desviación típica si se ajustaban a la distribución normal o, en caso contrario, me-
50
40
Pacientes (n)
30
20
10
0
< 30
30-40
40-50
50-60
60-70
70-80
>80
Edad (años)
Sexo Mujeres
Varones
100
80
Pacientes (n)
60
40
20
0
1992-1996
1997-2000
2001-2002
2003-2004
2005-2006
2007-2008
Año de diagnóstico
diante la mediana y el intervalo intercuartílico. Para las com- paraciones entre distintos subgrupos de pacientes se utilizó
la prueba de la x2 en el caso de variables cualitativas y la prueba de la t de Student para comparar las medias de varia- bles cuantitativas.
RESULTADOS
Revisamos las historias clínicas de 270 pacientes es- tudiados en consultas externas de endocrinología por hallazgo incidental de una masa suprarrenal. La media- na de seguimiento fue de 28,8 (intervalo intercuartíli- co, 12,1-55,6) meses. El 53,3% eran mujeres y la me- dia de edad fue 60,3 + 12 años (fig. 1). Fueron atendidos en Toledo el 28,1%, en Albacete el 25,9%, en Ciudad Real el 24,1%, en Cuenca el 15,9% y en Guadalajara el 5,9% restante, entre los años 1992 y 2008 (fig. 2).
Presentación inicial
En la evaluación inicial (tabla 1) el 40,7% de los pacientes presentaba sobrepeso y un 39,9% adicional, obesidad (el 3,6% con obesidad mórbida). El 55,8% eran hipertensos (el 2,6% de difícil control), el 14,1% presentaba alteración de la glucemia en ayunas y el 25,6%, diabetes mellitus, ninguno de ellos de difícil control. En 32 pacientes se realizó sobrecarga oral de glucosa en algún momento del seguimiento (24 con glucemias basales normales y 8 con alteración de la glucemia en ayunas), con la que 9 (28,1%) pacientes fueron diagnosticados de intolerancia a los hidratos de carbono y 5 (15,6%) de diabetes mellitus. Se rea- lizó una densitometría ósea a 54 pacientes: el 41% tenía osteopenia y el 20,4%, osteoporosis, incluido un 3,7% que ya había sufrido alguna fractura osteoporó- tica. La probabilidad de que se solicitara una densito- metría a un determinado paciente no dependió del riesgo de osteoporosis, sino del centro hospitalario (48 en Albacete, 3 en Ciudad Real, 2 en Cuenca y 1 en Toledo).
La evaluación hormonal pretendía descartar casos de hiperaldosteronismo primario, síndrome de Cushing subclínico y feocromocitoma. Para el primer supuesto se utilizó el cociente aldosterona/renina, determinado en 160 pacientes, y que fue > 20 en 72 (45%) casos: de ellos sólo 13 (8,1%) presentaban aldosterona plasmáti- ca > 15 ng/dl, y sólo en 2 se confirmó el diagnóstico de hiperaldosteronismo primario tras las pruebas de so- brecarga salina. Tres pacientes presentaban concentra- ciones plasmáticas de potasio < 3,5 mEq/l, todos ellos hipertensos; 2 de ellos fueron los 2 pacientes diagnos- ticados de hiperaldosteronismo primario. En lo relativo a la función hipotálamo-hipofisosuprarrenal (tabla 2), se objetivó cortisol libre urinario superior al intervalo normal en el 12,7%, cortisol plasmático tras 1 mg de dexametasona nocturno > 1,8 µg/dl en el 42,2% y > 5 ug/dl en el 10,2%, concentraciones plasmáticas de ACTH < 10 pg/ml en el 27,3% y < 5 pg/ml o indetec- tables en el 5,6%, y pérdida del ritmo circadiano en el
| Índice de masa corporal (n = 248) | |
| Normopeso | 19,4% |
| Sobrepeso | 40,7% |
| Obesidad | 36,3% |
| Obesidad mórbida | 3,6% |
| HTA (n =267) | |
| PA normal | 44,2% |
| HTA | 53,2% |
| HTA de difícil control | 2,6% |
| Diabetes mellitus (n = 270) | |
| Normal | 58,9% |
| AGA | 14,1% |
| Intolerancia | 1,5% |
| Diabetes mellitus | 25,6% |
| Masa ósea (n = 54) | |
| Normal | 48,1% |
| Osteopenia | 31,5% |
| Osteoporosis | 16,7% |
| Fracturas | 3,7% |
AGA: alteración de la glucemia en ayunas; HTA: hipertensión arterial; PA: presión arterial.
| Prueba | Pacientes, n | Punto de corte | Pacientes (%) con resultado patológico |
|---|---|---|---|
| Cortisol libre urinario | 197 | LSN | 12,7 |
| Supresión con 1 mg de dexametasona | 166 | Cortisol > 1,8 µg/dl | 42,2 |
| Cortisol > 5 µg/dl | 10,2 | ||
| ACTH | 121 | < 10 pg/ml | 27,3 |
| < 5 pg/ml | 5,6 | ||
| Cortisol vespertino | 23 | > 7,5 µg/dl | 34,8 |
ACTH: corticotropina; LSN: límite superior de la normalidad de cada labo- ratorio.
34,8%. Se diagnosticó síndrome de Cushing subclínico a 22 (8,2%) pacientes.
Para descartar la presencia de un feocromocitoma se emplearon también distintos parámetros analíticos: ca- tecolaminas urinarias fraccionadas (n = 196), catecola- minas totales (n = 61), metanefrinas urinarias (n = 116) y ácido vanilmandélico (n = 74). Se encontraron resul- tados por encima del límite superior de la normalidad en alguno de los parámetros estudiados en 11 pacientes (el 4,4% de los que tenían al menos una prueba de cri- bado de feocromocitoma), pero sólo 6 fueron diagnos- ticados de feocromocitoma por su médico.
El incidentaloma se detectó mediante tomografía computarizada (TC) en la mayor parte de los casos (85,2%), un 11,9% se detectó mediante ecografía y un 3%, mediante resonancia magnética (RM). La técnica de imagen empleada para caracterizar la masa también fue la TC en la mayoría de los pacientes (74,5%), aun-
que en el 25,5% de los casos también se realizó RM en algún momento del seguimiento. La imagen tenía un tamaño < 3 cm en el 66% de los casos, entre 3 y 4 cm en el 19,7% y > 4 cm en el 14,3%. El 11,2% de los pacientes presentaba masas suprarrenales bilaterales, y el 88,8% restante se repartía a partes iguales entre am- bas glándulas. En el informe radiológico la primera posibilidad diagnóstica era un adenoma suprarrenal en el 78,2% de los casos, mientras que un 4,8% presenta- ba características de mielolipoma, el 2,1% de quiste y el 12,2% restante se describía con características no compatibles con adenoma, lo que indicaba la posibili- dad de que se tratara de una masa maligna en 3 casos (el 1,6% del total). En algunos casos la información se complementó con una gammagrafía con metayodoben- cilguanidina (3 casos) o con yodocolesterol (25 casos: 19 de Ciudad Real, 4 de Toledo y 2 de Guadalajara).
Tras el análisis de los datos hormonales y radiológi- cos, el 81,3% de los pacientes fue diagnosticado de ade- noma no funcionante; el 8,2%, de síndrome de Cushing subclínico; el 4,1%, de mielolipoma; el 0,7%, de hipe- raldosteronismo primario; el 2,2%, de feocromocito- ma; el 0,7%, de carcinoma; el 1,1% de hiperplasia ma- cronodular ACTH-independiente; el 1,1%, de quiste suprarrenal, y el 0,4%, de síndrome de Cushing.
Evolución posterior
Al final del seguimiento había aumentado la preva- lencia de HTA (59,7%), alteración de la glucemia en ayunas (15%), intolerancia a los hidratos de carbono (5,2%), diabetes mellitus (30,6%), osteopenia (41,7%), osteoporosis (21,7%) y fracturas osteoporóticas (6,7%), probablemente en relación con el envejecimiento de la población estudiada.
El seguimiento radiológico de los pacientes detectó un crecimiento de la masa respecto al tamaño inicial de más de 10 mm en el 9,4% de los casos y de entre 5 y 10 mm en un 11,9% adicional. Ninguno de ellos mos- tró histología o comportamiento maligno. Además, en el 8,9% de los pacientes que tenían una masa unilateral al diagnóstico apareció una masa contralateral durante el periodo de seguimiento.
De los 217 casos diagnosticados de adenoma no fun- cionante en la evaluación inicial, 12 desarrollaron sín- drome de Cushing subclínico y 1, síndrome de Cushing franco (6%); 2 presentaron un quiste suprarrenal y 1, un mielolipoma. Ninguno de los pacientes con síndro- me de Cushing subclínico al inicio progresó a síndro- me de Cushing franco. De los 6 pacientes con sospecha inicial de feocromocitoma, sólo en 3 se confirmó tras la cirugía y, entre los 2 operados con diagnóstico de probable carcinoma, sólo en 1 se confirmó (en el otro el estudio anatomopatológico se informó como tejido corticosuprarrenal con abundante necrosis, sin claros signos de malignidad). Los diagnósticos al final del se- guimiento se presentan en la figura 3.
No se encontraron diferencias entre los pacientes que sufrían síndrome de Cushing subclínico y el resto
14-
12
12,4
10
Porcentaje
8
6
5
4
2,3
2
0,8
0,8
1,2
1,2
Cushing subclínico Síndrome de Cushing
0,4
0,4
0
Hiperaldosteronismo
Feocromocitoma
Carcinoma
AIMAH
Mielolipoma
Quiste
Ganglioneuroma
en cuanto a la edad, la prevalencia de HTA, diabetes mellitus y osteopenia/osteoporosis, aunque sí presenta- ban con mayor frecuencia tumores de más de 3 cm (el 62,5% de los pacientes con Cushing subclínico, frente al 29,9% del resto; p < 0,001).
En 39 (14,4%) pacientes se decidió la resección qui- rúrgica del incidentaloma suprarrenal, aunque 3 inter- venciones estaban pendientes en el momento de la recogida de los datos. El motivo para indicar el trata- miento quirúrgico fue tamaño del tumor > 4 cm en 8 casos y > 3 cm en 3 casos, crecimiento > 1 cm en el diámetro de la masa en 5 casos, sospecha de feocromo- citoma en 5 casos, sospecha de carcinoma en 2 casos, Cushing subclínico o franco en 15 casos y necesidad de realizar otra cirugía abdominal en 1 caso. Todas las suprarrenalectomías fueron unilaterales, el 80% por vía laparoscópica, incluso en 1 paciente con adenomas bilaterales y síndrome de Cushing subclínico, en el que la resección del adenoma de mayor tamaño normalizó las alteraciones hormonales. El estudio histológico de las piezas mostró los siguientes resultados: 18 adeno- mas corticosuprarrenales, 1 carcinoma corticosupra- rrenal, 2 hiperplasias corticosuprarrenales, 3 feocro- mocitomas, 2 mielolipomas, 2 quistes suprarrenales y 1 ganglioneuroma. En 3 casos era poco valorable por necrosis o hemorragia y no se pudo recuperar en los restantes 4 pacientes. No obtuvimos suficientes datos
de seguimiento posquirúrgico como para sacar conclu- siones respecto a los beneficios clínicos (diabetes me- llitus, hipertensión arterial, masa ósea) obtenidos con la cirugía.
Entre los 37 pacientes con tumores de más de 4 cm de diámetro se decidió no intervenir quirúgicamente a 21. Ninguno de esos tumores creció de forma signifi- cativa tras una mediana de 31 meses de seguimiento, pero en 2 de ellos apareció una masa en la glándula suprarrenal contralateral.
DISCUSIÓN
En este artículo se recogen y describen las caracte- rísticas clínicas y demográficas de 270 pacientes con incidentalomas suprarrenales atendidos en las consul- tas de endocrinología y nutrición de los principales hospitales de Castilla-La Mancha; hasta donde sabe- mos, es la serie más amplia de pacientes con esta en- fermedad comunicada en nuestro país. Su distribución por edades y sexos fue similar a la encontrada por otros autores: un ligero predominio del sexo femenino es ha- bitual en series clínicas12,14-19, pero no en las radiológi- cas20. La media de edad en las series publicadas tam- bién fue muy similar a la encontrada en este estudio, que oscila entre los 56 y los 64 años; ya que se trata de una enfermedad cuya incidencia aumenta con la edad, no resulta excepcional su diagnóstico en mayores de 80 años. De hecho, las series radiológicas modernas encuentran una frecuencia de incidentalomas suprarre- nales en el 2,5% de las TC realizadas en población ge- neral, con claro aumento al aumentar la edad, que al- canza el 4,4% en mayores de 55 años1,20. Nuestra serie incluyó únicamente a 3 pacientes menores de 25 años, con características claramente diferentes de las del res- to de la serie, sometidos los 3 a tratamiento quirúrgico: uno padecía un síndrome de Cushing leve, otro estaba diagnosticado de síndrome de neoplasia endocrina múltiple de tipo 1 y presentó un adenoma suprarrenal no funcionante de crecimiento relativamente rápido y el tercero, un adenoma no funcionante, que también creció más de 1 cm durante el seguimiento, hasta supe- rar los 4 cm de diámetro máximo. Otros 6 pacientes estaban entre los 25 y los 40 años, y los demás eran mayores de 40 años.
Respecto a las implicaciones clínicas de los inciden- talomas suprarrenales, algunos autores han propuesto que los pacientes afectos tienen una incidencia mayor que la población general de trastornos del metabolis- mo hidrocarbonado, hipertensión arterial, obesidad y osteoporosis2,21-24. Estas enfermedades tuvieron una prevalencia significativa entre los pacientes de esta se- rie, pero en cualquier caso, se trata de afecciones muy frecuentes en nuestro medio y cuya incidencia aumen- ta con la edad. Nuestro trabajo no incluyó un grupo control, por lo que únicamente podemos hacer compa- raciones con los datos publicados en la literatura cien- tífica. El estudio DORICA en población adulta espa-
ñola encontró una prevalencia de obesidad en el grupo de 55 a 60 años del 28,5%, con datos tomados entre 1990 y 200025: en nuestra serie fue del 40%, pero hay que tener en cuenta que muchos tenían más de 60 años y que la prevalencia de obesidad sigue aumentando cada año en nuestro país. Gracias a un reciente estudio epidemiológico realizado por la Fundación de Casti- lla-La Mancha para la Diabetes (FUCAMDI), sabe- mos que la prevalencia actual de diabetes mellitus en la población de más de 30 años de la comunidad autó- noma, estimada mediante realización de sobrecarga oral de glucosa, es del 17%, y alcanza un 26% en el segmento de edad de entre 60 y 74 años, el más pare- cido al de los pacientes de nuestra serie26. Un 25,6% de nuestros pacientes tenían diabetes mellitus, pero en muchos de ellos no se realizó una prueba de sobrecar- ga oral de glucosa, por lo que la prevalencia real pro- bablemente fuera mayor. La prevalencia de hiperten- sión arterial en la población española de más de 60 años es incluso superior a la encontrada en nuestro tra- bajo27-29.
La evaluación hormonal de nuestros pacientes mos- tró un claro predominio de los adenomas no funcionan- tes. La frecuencia de carcinomas, metástasis y feocro- mocitomas fue menor respecto a otras series similares12,16,19,30,31. Una posible explicación es que el hallazgo de masas con características radiológicas que indican malignidad condiciona la atención del paciente por especialistas distintos del endocrinólogo. La baja incidencia de feocromocitoma (el 1,2% del total) es más difícil de justificar. Para evaluar la posible secre- ción de aldosterona por un incidentaloma suprarrenal utilizamos mayoritariamente el cociente aldosterona/ actividad de renina plasmática, pero en demasiadas ocasiones (45%) fue anormal, debido en muchos casos a valores muy bajos o indetectables de actividad de re- nina, sobre todo en los hospitales de Albacete y Toledo (el 54% del total de los pacientes). Esto refuerza la necesidad, ya subrayada por otros autores32, de exigir, junto a un cociente elevado, valores de aldosterona sé- rica > 15 ng/dl.
La frecuencia de síndrome de Cushing subclínico en nuestra serie fue del 8,2% tras la evaluación inicial, pero aumentó al 13,2% al final del seguimiento debido a que un 6% de los adenomas clasificados inicialmente como no funcionantes desarrollaron autonomía en la producción de cortisol. Este porcentaje es similar al encontrado en un estudio multicéntrico similar al nues- tro realizado en 26 hospitales italianos12; otras series dan cifras que oscilan entre el 9 y el 26%3,5,7,19,33. Algu- nos estudios han apuntado a que los pacientes con tu- mores de más de 3 cm de diámetro tienen mayor riesgo de progresión a síndrome de Cushing subclínico15,34: nuestro estudio apoya esta afirmación, ya que dos ter- cios de los 12 pacientes que progresaron tenían tumo- res de más de 3 cm, el doble que en la serie completa. No analizamos el tiempo transcurrido desde el diag- nóstico hasta la aparición de las alteraciones en el fun- cionamiento del eje hipotálamo-hipofisosuprarrenal,
por lo que no podemos confirmar ni desmentir que és- tas suelen ocurrir en los primeros 3-4 años de segui- miento. Llama la atención que más de un tercio de los pacientes en los que se evaluó el ritmo circadiano de cortisol lo tuvieran alterado, pero esta prueba se realizó en pocos pacientes, debido a la dificultad para obtener muestras vespertinas de sangre en nuestros hospitales, por lo que, con toda probabilidad, se trató de pacientes con sospecha de producción autónoma de cortisol a partir de otros datos.
Las características radiológicas de los incidentalo- mas de esta serie fueron similares a las encontradas por otros grupos, tanto en lo relativo al tamaño medio, que suele encontrarse entre 2,5 y 3 cm, y a la presencia mayoritaria de lesiones hipodensas compatibles con adenomas, como al porcentaje de masas bilaterales, que oscila entre el 10 y el 20%12,13,15,18,19,33. El segui- miento radiológico de las lesiones mostró crecimiento significativo (> 1 cm del diámetro mayor) en el 9,4% de nuestros pacientes. También otros trabajos han en- contrado crecimiento en el 5-20% de los casos, pero sólo excepcionalmente se trataba de tumores malignos. La mayoría de estos trabajos no han analizado, sin em- bargo, la aparición de una masa en la glándula supra- rrenal contralateral durante el seguimiento de los pa- cientes que inicialmente presentaban una lesión única: en un estudio de Barzon et al15, publicado en 1999, esto ocurría en el 2,7% de los pacientes, cifra algo inferior al 8,9% hallado en nuestra serie.
El manejo de los pacientes fue en general conserva- dor ya que, en contra de lo que recomiendan algunos expertos3,4, tomamos una actitud expectante, no quirúr- gica, en la mayoría de los pacientes con lesiones ma- yores de 4 cm (21 de 37) y en la mayoría de los que presentaban lesiones con crecimiento significativo (17 de 25). En este sentido, no hubo diferencias entre los distintos centros. El seguimiento de estos pacientes no mostró en ningún caso datos que indicaran un compor- tamiento maligno de la lesión.
Las limitaciones de nuestro estudio se derivan de su diseño retrospectivo y observacional. Los datos recogi- dos no nos permiten aportar datos de prevalencia, ya que con toda seguridad habrá pacientes atendidos en las secciones de endocrinología y dados de alta tras comprobar su estabilidad, pacientes perdidos para el seguimiento al encontrarse muchos de ellos asintomá- ticos, y pacientes no remitidos a endocrinología. Tam- poco podemos sacar conclusiones sobre cuál fue la actitud de los endocrinólogos de la región respecto a dar de alta a estos pacientes cuando permanecían esta- bles tras un tiempo de seguimiento, como propone el consenso de los NIH34, ya que nos limitamos a recoger los datos de los pacientes atendidos en consultas du- rante el año previo a la reunión. Al tratarse de un tra- bajo multicéntrico, en el que los protocolos diagnósti- cos y las decisiones terapéuticas estuvieron a cargo de distintos equipos, pudimos apreciar diferencias en la práctica clínica entre los distintos hospitales: como ejemplos, la evaluación de la masa ósea o de la res-
Lamas C et al. Incidentalomas suprarrenales
puesta a una sobrecarga oral de glucosa se incluyó en la valoración de los pacientes con incidentalomas su- prarrenales sólo en determinados hospitales, y lo mis- mo ocurrió con la gammagrafía suprarrenal, utilizada con mayor frecuencia por los endocrinólogos del hos- pital de Ciudad Real que, a diferencia de los demás, dispone de un Servicio de Medicina Nuclear desde hace muchos años.
En conclusión, el incidentaloma suprarrenal es un motivo de consulta frecuente en las consultas de endo- crinología y nutrición en nuestra comunidad autóno- ma. Es importante descartar que se trate de feocromo- citomas, aldosteronomas, carcinomas adrenocorticales o metástasis, pero la mayoría serán adenomas clínica- mente no funcionantes. En nuestra experiencia la re- percusión clínica de estos tumores es mínima en la mayoría de los casos, incluso en aquellos en que se detectan alteraciones propias del síndrome de Cushing subclínico o en aquellos cuyo tamaño aumenta. Nece- sitamos más estudios a largo plazo que nos ayuden a comprender qué pacientes con incidentalomas supra- rrenales pueden beneficiarse de la cirugía y cuál es la estrategia de seguimiento más eficiente en los no ope- rados. La realización de estudios multicéntricos como el nuestro, promovidos por distintas sociedades cientí- ficas, permite analizar un mayor número de pacientes y contribuir con ello a un mejor conocimiento de esta enfermedad.
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